jueves, 28 de junio de 2012

Publicado por Unknown en 10:48 0 comentarios
Bueno pues por suerte - o desgracia - no hubo que poner en práctica el protocolo de actuación este finde. Aunque después de 4 martinis la verdad es que si le vimos, no le vimos. Así que igual mejor (mi corazoncito tiene serias dudas sobre si quiere encontrárselo o no, depende del día y del momento del ciclo en el que se encuentren sus compañeros ovarios).

Sin embargo, parece que soy como un taxi con el cartel de "libre", porque aunque yo haya publicado en ningún periódico mi reciente soltería y desde luego no esté en mi mejor momento físico (¿soy la única que se ve la cara triste o es que ese aire melancólico les pone?) no dejo de recibir insinuaciones de desconocidos y amigos que no siempre sé cómo capear. Y es que yo quiero sentirme arropada, pero no por una panda de buitres. 

¿Cómo explicar a un hombre (más si es el típico amigo que ve en esta situación su gran oportunidad) que estar single no es lo mismo que estar disponible?

domingo, 24 de junio de 2012

El protocolo de actuación

Publicado por Unknown en 11:56 0 comentarios
Desde que J y yo lo dejamos (o él me dejó, o mi corazón se quedó para hacer trapos) lo de salir por las noches se ha convertido en un peligroso campo de minas. Aunque nunca hemos salido por la misma zona, yo he coqueteado con la suya bastantes veces y viceversa. Estoy convencida de que tiene que haber una especie de acuerdo tácito por el cual de aquí a dentro de unos 100 años está terminantemente prohibido que él se acerque a la mía y yo a la suya, y el bar de en medio que siempre compartimos juntos y por separado, creo que por afinidad y por número de horas y chupitos ingeridos, me pertenece. 

Aún así, yo tengo pensado un protocolo de actuación para seguirlo en caso de encontrarnos. Sí, ya sé que si es por la noche seguramente habré bebido y es precisamente por eso por lo que existe ese protocolo: para no liarla y quedar elegante. Luego ya, llorar, pero en el momento ser simpática, elegante y educada. Sonrisa en la boca, preguntas de cortesía, tiempo máximo del encuentro 1:30 segundos, despedida fría en plan ya no me importas para que se quede con ganas de más. 

Pero mi plan tiene lagunas:
1. ¿Cuál es el protocolo de actuación en caso de encontrarme con alguno de sus amigos? Ellos no tienen prohibido el acceso a mi zona y de hecho ya coincidí con uno en un bar hace unos findes. Como no tenía nada pensado y nuestras miradas no se cruzaron en ningún momento opté por el no-te-he-visto-pero-vete-vete-vete. Oye, y tanto lo deseé que al final se fue. O eso espero, porque estuve dándome besitos con un chico (¿no he hablado de que ha habido otro chico? qué de cosas me quedan por contar...) y eso sí que NO quiero que lo vea NADIE.

2. ¿Y si nos encontramos en un sitio del que no me puedo ir? Porque mi frase final es "me tengo que ir"... Pero ¿y si no puedo irme realmente?

3. ¿Debo mantener mi protocolo de actuación en caso de que nuestro encuentro incluya que él vaya acompañado o ese caso puedo ahorrarme las educaciones y directamente le puedo escupir?

4. ¿Y si me toca ir a su zona por motivos ajenos como ayer llevando una castaña considerable y acompañada de algún amigo al que no pude ver demasiado cuando estábamos juntos porque tenía unos celos que se moría? ¿Es lo más inteligente fumar - cuando hace 2 años que no fumo y que es lo último que yo querría que él viera porque se va a convencer de que yo soy otra y cambié por él - y pasear mi borrachera al lado de gente para él un poco indeseable y olvidar la mínima posibilidad de que alguien me viera? Siempre me quedará la duda de si había ojos espía...

5. ¿No es un poco peligroso poner en manos de mis amigas más borrachas que yo parte de mi protocolo de actuación? Yo necesito un cable por si no estoy siendo elegante o estoy a punto de arrodillarme y pedirle que vuelva conmigo, pero creo que si ellas tienen que salvarme de terminar así no va a ser nada elegante. Y seguramente haya escupitajos. 

En fin, virgencita, virgencita, que no nos encontremos nunca. Si quiere casarse conmigo, que me llame antes :P

miércoles, 20 de junio de 2012

Ante una ruptura..

Publicado por Unknown en 4:49 0 comentarios
Una de las muchas cosas malas de una ruptura es la reacción de la gente alrededor. Evidentemente, un gran sector de tus amistades intentan convencerte durante semanas de que "él se lo pierde" y dedican largas horas a insultarle y a dejarle por los suelos. Cuando el chico en cuestión te ha hecho una buena putada tú eres la primera que quiere ponerle a escurrir, pero cuando simplemente te ha dejado de querer y tú sigues enamorada hasta las trancas te vuelves una imbécil incapaz de pensar que se está portando como un mamarracho, y lo peor, incapaz de oír a otras personas que le insultan. 


También está la otra vertiente, la gente que te dice que "con lo buena pareja que hacíais" o que ellos siempre pensaron "que esto acababa en boda". Sí, yo también lo pensé. ¿Cambiamos de tema?


Otras personas optan por hacer como que no ha sucedido nada. Él no ha existido. No le nombran, y si a ti se te ocurre mencionarle lo ignoran, no sea que te eches a llorar. Esa parte de tu vida queda olvidada. Hay que decir que estas personas son las que normalmente relativizan mucho los sufrimientos ajenos en plan "no es para tanto" o frivolizan (por ejemplo, el mismo día de la ruptura cuando no quieres ni levantarte de la cama ya te están hablando de ese amigo suyo que podría pegar mogollón contigo) son las que luego hacen de sus estupideces un mundo. Un mundo que tú debes escuchar y comprender, y darle el tratamiento de Problemón de Estado. 


Por último están las personas dispersas, que de un minuto a otro pasan de no querer mencionarlo y decirte qué mala cara tienes, a hacerte recordar cosas increíblemente olvidadas, seguido de un "échate novio" y un "no, lo que tienes que hacer ahora es disfrutar". 



lunes, 18 de junio de 2012

Publicado por Unknown en 1:47 0 comentarios
No sé qué pasa con mi cuerpo que no es capaz de aceptar a nadie que no sea J. En serio, es que no le da la gana. Si realmente esto es definitivo y él jamás me llama para decirme que me ama y que no puede vivir sin mí, creo que sólo me quedará apoyar mi castidad en algún motivo místico o algo y seguir mi vida sin sexo. Why not?

El caso es que las pocas experiencias a las que me he sometido desde el día "D" han sido lo peor pelín pintorescas. Los escogidos han sido lo peor y lo mejor a la vez (conocidos, amigos, con circunstancias personales que yo misma en otras circunstancias no habría aceptado jamás), pero el caso es que ni en el momento ni después me he sentido mejor. ¿Es posible que mi cuerpo siga siéndole fiel aún cuando mi mente no deja de repetirse que me dijo que ya no me quería?

El caso es que no fluye el asunto, y sé que por primera vez soy yo la estúpida. Intento no serlo, pero no me sale realmente ser de otra manera. No es que le dé la justa importancia a lo que sucede, es que no le doy ninguna.

Ni importancia, ni entusiasmo, ni interés.

domingo, 17 de junio de 2012

Comienzo

Publicado por Unknown en 14:00 0 comentarios
Me llamo Carlota y estoy en pleno proceso de ruptura. Bueno, rompimos hace 3 meses, pero yo sigo dándole vueltas, y todo mi universo se mueve en torno a aquello. Vivo esperando que mi ex (jamás le había llamado así aún) recapacite y me llame para decirme que me sigue queriendo como el primer día. Honestamente, eso no tiene pinta de suceder a corto-medio plazo, cuanto menos a largo. Debería asumir que se acabó, pero soy de esas tontas que cree en el amor para toda la vida, en las historias bonitas llenas de señales y de amor a tutiplen. Después de encontrar miles de sapos di con uno que resultó que no era un príncipe tampoco, pero que me moló como sapo. De hecho él estuvo ahí siempre. Fue el primero. Quiero que sea el último.


Pero mientras tanto, la vida sigue. Qué le vamos a hacer. Y cuando digo la vida sigue, me refiero a otros hombres, a otras historias, a otras movidas en general. De eso irá este blog. De las tonterías varias que me pasan mientras espero. 
 

Vivo en una Chick Lit Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos