Una de las muchas cosas malas de una ruptura es la reacción de la gente alrededor. Evidentemente, un gran sector de tus amistades intentan convencerte durante semanas de que "él se lo pierde" y dedican largas horas a insultarle y a dejarle por los suelos. Cuando el chico en cuestión te ha hecho una buena putada tú eres la primera que quiere ponerle a escurrir, pero cuando simplemente te ha dejado de querer y tú sigues enamorada hasta las trancas te vuelves una imbécil incapaz de pensar que se está portando como un mamarracho, y lo peor, incapaz de oír a otras personas que le insultan.
También está la otra vertiente, la gente que te dice que "con lo buena pareja que hacíais" o que ellos siempre pensaron "que esto acababa en boda". Sí, yo también lo pensé. ¿Cambiamos de tema?
Otras personas optan por hacer como que no ha sucedido nada. Él no ha existido. No le nombran, y si a ti se te ocurre mencionarle lo ignoran, no sea que te eches a llorar. Esa parte de tu vida queda olvidada. Hay que decir que estas personas son las que normalmente relativizan mucho los sufrimientos ajenos en plan "no es para tanto" o frivolizan (por ejemplo, el mismo día de la ruptura cuando no quieres ni levantarte de la cama ya te están hablando de ese amigo suyo que podría pegar mogollón contigo) son las que luego hacen de sus estupideces un mundo. Un mundo que tú debes escuchar y comprender, y darle el tratamiento de Problemón de Estado.
Por último están las personas dispersas, que de un minuto a otro pasan de no querer mencionarlo y decirte qué mala cara tienes, a hacerte recordar cosas increíblemente olvidadas, seguido de un "échate novio" y un "no, lo que tienes que hacer ahora es disfrutar".
miércoles, 20 de junio de 2012
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